SALVOS EN EL ARCA
Y se acordó Dios de Noé, y
de todos los animales, que estaban con él en el arca; e hizo pasar Dios un
viento sobre la tierra, y disminuyeron las aguas. Sucedió que al cabo de
cuarenta días abrió Noé la ventana del arca que había hecho, y envió un
cuervo, el cual salió, y estuvo yendo y volviendo hasta que las aguas se
secaron sobre la tierra. Envió también de sí una paloma, para ver si las
aguas se habían retirado de sobre la faz de la tierra. Y no halló la
paloma donde sentar la planta de su pie, y volvió a él al arca. Entonces él
extendió su mano, y tomándola, la hizo entrar consigo en el arca. Esperó
aún otros siete días, y volvió a enviar la paloma fuera del arca. Y la
paloma volvió a él a la hora de la tarde; y he aquí que traía una hoja de olivo
en el pico; y entendió Noé que las aguas se habían retirado de sobre la
tierra. Entonces habló Dios a Noé, diciendo: Sal del arca tú, y
familia, y los animales; y vayan por la tierra, y fructifiquen y multiplíquense
sobre la tierra.

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